Guía · Laboratorio DIY
Cómo construir un corpus de audio para investigación musical
Un corpus de audio no es una playlist: es una colección estructurada, etiquetada y reproducible. Qué hace falta para que sirva en investigación MIR.
Un corpus de audio no es una playlist. Una playlist es una secuencia de escucha; un corpus es una colección con estructura, etiquetas y unas condiciones de grabación conocidas que permiten reproducir el experimento. La diferencia importa porque un sistema de MIR (Music Information Retrieval) —ya sea de transcripción, detección de tonalidad o clasificación de instrumentos— solo es tan bueno como los datos con los que lo entrenas o evalúas.
Aquí explico cómo se monta un corpus desde cero con herramientas accesibles, y qué decisiones separan una colección de archivos de un recurso que otra persona pueda reutilizar.

El recorrido completo de un corpus de audio, de la partitura al dato estructurado. El ejemplo —la Sonata n.º 14 de Beethoven en una grabación histórica de dominio público (Schnabel, 1932)— muestra cómo cada grabación se acompaña de metadatos que la hacen filtrable, comparable y reproducible.
Qué define un corpus (y qué lo diferencia de una colección)
Tres propiedades distinguen un corpus de una carpeta con archivos WAV:
- Estructura: los archivos están organizados con criterio. No importa si es por instrumento, por intérprete, por contexto de grabación o por tarea de análisis — lo que importa es que el criterio está explícito y es consistente.
- Etiquetas: cada archivo va acompañado de metadatos que describen lo que contiene. Sin etiquetas, el corpus no puede servir de dato de entrenamiento ni de referencia para evaluación.
- Reproducibilidad: alguien que no eres tú debería poder usar el corpus y obtener los mismos resultados. Esto implica documentar cómo se grabó, con qué equipo y bajo qué condiciones.
Si falta cualquiera de las tres, tienes material, no corpus.
Equipo mínimo viable
No hace falta un estudio de grabación. Hace falta control sobre el ruido.
Lo mínimo que funciona para empezar:
- Un micrófono de condensador de entrada media (o, en su defecto, un móvil moderno grabando a 44.1 kHz / 16 bit WAV, sin compresión). La calidad de la cápsula importa más que la marca del interfaz.
- Una grabadora de campo — el formato H4n o similar — si vas a grabar fuera del estudio o en contextos de actuación en vivo. El registro en tarjeta SD evita la latencia de USB y el ruido de ventilador de un ordenador.
- Silencio controlado: un cuarto sin reverb artificial, sin HVAC audible, sin tráfico de fondo. El ruido que entra en la grabación no se puede sacar del todo en postproceso.
La regla práctica: graba en WAV sin comprimir desde el principio. El MP3 descarta información que quizás necesites para análisis espectral.
Software: de la grabación a la anotación
Audacity es la puerta de entrada lógica. Es libre, multiplataforma y permite grabar, recortar, normalizar y exportar en los formatos que necesita cualquier pipeline de MIR. Para un corpus inicial, es suficiente.
Cuando el análisis se vuelve más exigente, Sonic Visualiser entra en escena.
No graba, pero permite visualizar espectrogramas, añadir capas de anotación
temporal (onset, pitch, segmentación) y exportarlas en formatos estándar como
CSV o .svl. Es la herramienta que uso para la anotación temporal fina.
Para corpus más grandes, con anotaciones colaborativas o control de versiones del dataset, herramientas como Label Studio o Praat (este último orientado a fonética pero útil para análisis de pitch) cubren necesidades que Audacity no alcanza.
Para el análisis exploratorio inicial, los cuadernos Jupyter son el entorno de trabajo habitual antes de formalizar el pipeline: permiten cargar un archivo WAV, trazar un espectrograma y anotar decisiones metodológicas en el mismo documento. La base matemática de lo que visualiza Sonic Visualiser —la descomposición en frecuencias— está explicada en la transformada de Fourier.
Metadatos: qué registrar para que el corpus sea útil
Los metadatos son la mitad del trabajo. Sin ellos, las grabaciones no se pueden filtrar, reproducir ni comparar. Como mínimo:
| Campo | Descripción |
|---|---|
instrument | Nombre canónico del instrumento grabado |
performer | Identificador del intérprete (puede ser anonimizado) |
context | Estudio / campo / actuación en vivo |
date | Fecha de grabación (ISO 8601) |
recorder | Dispositivo y micrófono usados |
sample_rate | Frecuencia de muestreo en Hz |
bit_depth | Profundidad de bit (16 / 24) |
duration_s | Duración en segundos |
annotation | Ruta al archivo de anotación si existe |
Más campos se añaden según la tarea: si el corpus es para detección de melodía, necesitas la transcripción de referencia; si es para identificación de instrumento, el instrumento ya es la etiqueta.
Organización de ficheros
Una estructura plana no escala. Una estructura que funciona:
corpus/
metadata.csv # tabla maestra (una fila por grabación)
recordings/
<id>_<context>.wav # ficheros de audio con ID consistente
annotations/
<id>.csv # anotaciones temporales por fichero
README.md # protocolo de grabación y criterios
El README.md del corpus es tan importante como los datos: debe explicar
quién grabó, cuándo, con qué equipo y bajo qué protocolo. Sin ese documento,
el corpus no es reproducible.
Empezar pequeño
El error más común al montar un corpus es buscar exhaustividad desde el principio. No hace falta. Un conjunto inicial pequeño pero bien anotado —con criterios claros de qué se graba, cómo y por qué— vale más que miles de archivos sin etiquetar. La pregunta que guía el diseño no es «cuánto audio puedo reunir», sino «qué quiero poder evaluar con estos datos».
Ese es el cruce entre el cacharreo del laboratorio y el rigor de la investigación: construir el dato que no existe para poder hacerse la pregunta que no se puede responder sin él.
Bibliografía
Las referencias en las que se apoya este artículo y por dónde seguir leyendo:
- Müller, M. (2015). Fundamentals of Music Processing: Audio, Analysis, Algorithms, Applications. Springer.
- Cannam, C., Landone, C. y Sandler, M. (2010). «Sonic Visualiser: An Application for Viewing and Analysing Music Audio Files». En Proceedings of the ACM Multimedia International Conference.
- Wilkinson, M. D. et al. (2016). «The FAIR Guiding Principles for scientific data management and stewardship». Scientific Data, 3, 160018.
- Herramientas libres: Audacity · Sonic Visualiser.
Preguntas frecuentes
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¿Cuántas grabaciones hacen falta para empezar un corpus de audio útil?
No hay un número mágico. Un corpus funcional para un primer experimento AMT puede partir de 20-50 grabaciones si están bien etiquetadas y el protocolo de grabación es consistente. Lo que penaliza no es el tamaño sino la heterogeneidad no documentada: mezclar micrófonos, salas y condiciones de grabación sin registrarlo hace que el corpus sea difícil de reproducir. La estrategia de construcción paso a paso está en Cómo construir un corpus de audio para investigación musical.
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¿Qué formatos de audio son mejores para un corpus de investigación?
Para un corpus de investigación la regla es sin pérdida siempre que sea posible.
WAV es el estándar de facto: sin compresión, reproducible bit a bit en cualquier herramienta. Ocupa más espacio pero no introduce artefactos. FLAC ofrece compresión sin pérdida (reduce el tamaño un 40-60 % respecto a WAV) y es igualmente reproducible; es una buena opción cuando el almacenamiento importa pero no se puede sacrificar la integridad de la señal.
MP3 y OGG son formatos con pérdida: el codificador descarta información que considera imperceptible para el oído humano. Eso puede ser aceptable para distribución de contenido, pero en un corpus AMT puede introducir artefactos —smearing espectral, pre-echo— que interfieren con los modelos. Si ya tienes grabaciones en MP3 y no hay fuente original disponible, documéntalo explícitamente en los metadatos del corpus.
Una nota práctica: normalizar a una frecuencia de muestreo única (22050 Hz o 44100 Hz) desde el inicio simplifica mucho el preprocesado posterior. La estrategia completa de construcción está en Cómo construir un corpus de audio para investigación musical.